La IA y la música clásica

Ya en 2004, Will Smith preguntaba a un robot, en la película Yo, robot, “¿Puede un robot escribir una sinfonía o convertir un lienzo en una hermosa obra de arte?”, a lo que el robot le contestó “¿Puedes tú?

Hace unos meses que el fenómeno de la Inteligencia Artificial está presente en muchas de nuestras conversaciones, en la televisión y en la prensa. Poco a poco vamos descubriendo las posibilidades que nos ofrece esta nueva herramienta que va a revolucionar, o lo ha revolucionado ya, el panorama de la creación. El mundo del arte está en pie de guerra, puesto que las aplicaciones que desarrollan imágenes totalmente nuevas siguiendo parámetros dados por nosotros mismos, están teniendo unos resultados buenísimos. El resultado de estas imágenes, que pueden ser en formato pintura, cómic, imitando algún estilo concreto, son cada vez más difícil de distinguir del arte creado por el ser humano. El dilema ético que nos plantea es tremendo, pero ¿y en el mundo de la música? ¿Está tan avanzada la tecnología para conseguir engañar a nuestros oídos? ¿En el campo de la música clásica, será más difícil?  

Tenemos ya algunos ejemplos de aplicación de las IA al mundo de la clásica. En este artículo te contamos algunos proyectos que ya están en marcha y que seguro que te sorprenderán.

La Décima de Beethoven

Sí, Beethoven parece que empezó a escribir una décima sinfonía, pero nunca la acabó. De hecho, sólo se conservan algunos fragmentos y no se puede asegurar que todo el material musical fuera a formar parte de una única obra. De todas formas, resulta tentador para otros compositores posteriores la idea de finalizar una obra inacabada y durante los años posteriores algunos autores lo han intentado con mayor o menor éxito. Una de las versiones más conocidas es la del musicólogo Barry Cooper. En 1988 rehízo el primer movimiento en forma de Andante. Se han realizado grabaciones como la que se puede escuchar aquí:

Y claro, con la llegada de la Inteligencia Artificial, la aplicación en este campo no ha tardado en producirse. En el año 2020 se celebraba el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven, pero debido a la pandemia hasta el año siguiente no pudo estrenarse esta “nueva” obra completada con la ayuda de la tecnología. La empresa alemana Telekom organizó un comité de expertos y especialistas en música clásica, musicólogos, compositores e informáticos y se dedicaron a “entrenar” a dicha Inteligencia Artificial con otras obras del mismo Beethoven y con composiciones de autores coetáneos. De esta manera se consigue enseñar a la máquina a tomar decisiones en función de sus aprendizajes y fue posible realizar una versión de la sinfonía número 10. En esta grabación se puede escuchar, incluso mirando en los comentarios del video se puede saber qué minutos son los originales de la partitura de Beethoven.

Bach vs el algoritmo

Johann Sebastian Bach ha sido otro de los compositores que han sido objeto de experimentación con esta tecnología. Existe un proyecto llamado DeepBach que es capaz de componer cantatas corales con el estilo del compositor barroco.  Igual que en el caso anterior, se trata de entrenar a la máquina. En esta ocasión ha sido con 352 corales compuestos por Bach y luego transportados a otros tonos. Con el 80% de esta base de datos, la IA es capaz de reconocer las armonías. Aquí se puede escuchar un ejemplo:

Pero, años atrás, otro programa comenzaba a interesarse por aprender los patrones musicales de Bach, y en investigar si los humanos somos capaces de distinguir y valorar una obra real del compositor, y una creada por las máquinas. Para ello se realizó un concierto con tres obras, la primera era una composición muy poco conocida de Bach, la segunda fue una composición hecha por un humano imitando el estilo de Bach y la tercera directamente una creación totalmente artificial utilizando un algoritmo entrenado en obras del compositor. El resultado fue que los oyentes no consiguieron distinguir qué pieza era la creada por la máquina. También sobre este experimento podemos escuchar un ejemplo por si apetece hacer el juego con algún conocido o amigo:

¿Las máquinas son creadoras?

A parte del mero hecho de crear una obra, ya sea musical o artística, en el marco legal se abren una serie de debates y conceptos que poco a poco tendrán que ir planteándose. Las propias instituciones públicas están invirtiendo dinero en proyectos sobre el tema y algunas asociaciones importantes han llegado a reconocer algunos derechos a estos robots creadores.

Hablamos del proyecto AIVA, una herramienta de composición musical financiada con fondos europeos. Tiene la peculiaridad de que puede integrarse en videojuegos existentes y ofrecer música a medida que la acción en el juego avanza. Dentro de la SACEM, la asociación profesional francesa que regula los derechos de autor, AIVA est considerado como el primer “Artista Virtual”.

El futuro es el presente

Seguro que, a fecha de publicación de este texto, han nacido unos cuantos programas más capaces de jugar con estos parámetros y con la necesidad de experimentar en el terreno de la creación virtual. De momento, nos quedamos con un pequeño juguete. En este doodle de google podrás armonizar tu propia melodía a 4 voces. Así, también podemos sentirnos Bach por un momento.

https://www.google.com/doodles/celebrating-johann-sebastian-bach