¿Quién era Frederic Marès?
Barcelona es una capital cultural por muchos motivos, uno de ellos, la importancia de los Museos. Existe uno muy especial en pleno centro de la ciudad, el Museu Frederic Marés.
Frederic Marès (1893-1991) fue un escultor y coleccionista de arte catalán. Su interés por adquirir piezas de diversas características le llevó a montar una exposición en 1944, y en ese momento decidió donar toda su colección a la ciudad de Barcelona.
El Museo que se creó fue ampliando sus salas expositivas hasta que el espacio quedó pequeño y en la actualidad se pueden encontrar más piezas suyas en otros museos como el Museo de Historia de Sabadell, el Museo del Ampurdán de Figueras, el Museo Frederic Marès de Montblanch, el Museo d’Arenys de Mar o el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid.
Un rincón de paz en medio del barrio Gòtic
El Museu Frederic Marès está situado en una serie de edificios que formaban parte del Palacio Real Mayor, sede de los reyes de la corona catalanoaragonesa en la época medieval. Un lugar, por tanto, con mucha historia y que esconde un rincón muy especial, el vergel del Palacio. Se trata de un patio interior, con porches, lleno de naranjos, con una fuente en el centro que ofrece un espacio de calma dentro del bullicioso centro de Barcelona.
¿Qué secretos esconde el Museo?
La colección del Museo es muy variada y las salas están organizadas según el tema de las piezas. La escultura ocupa gran parte del Museo, una colección muy extensa con obras des de los siglos V aC hasta piezas del siglo XIX.
El Estudio-Biblioteca de Frederic Mares, se encuentra en la segunda planta. Es un espacio donde se pretende recrear el taller del artista y a través de un discurso muy interesante se conoce de una manera más cercana la trayectoria del autor.
Pero, el secreto que buscamos se encuentra en el conocido Gabinete del Coleccionista. La parte más peculiar del Museo. Se exponen muchísimos objetos de la vida cotidiana del siglo XIX. Desde autómatas, relojes, picaportes, llaves, cerraduras, una selección de armas y miles de objetos más hasta llegar a la Sala Femenina donde entre guantes, pulseras, pañuelos de encaje, diademas o frascos de perfume, se encuentra una colección de abanicos.
El abanico misterioso
Entre todos ellos, encontramos uno muy especial. El abanico que perteneció a Adellina Patti, o como se conoce a las divas en el mundo de la ópera, “La Patti”.
Recomendamos ir a visitarlo y fijarse muy bien en sus detalles. Encontramos firmas de compositores, que le dedicaron a la famosa cantante y que nos dan una idea de lo importante que era la diva en su época.
¿Quién era Adelina Patti?
Adelina Patti nació en Madrid, mientras su madre, la cantante italiana Caterina Chiesa Barilli se encontraba en la ciudad interpretado el papel de Norma en la ópera. Su padre también era un reconocido cantante de ópera, Salvatore Patti. Con este ambiente musical, enseguida despuntó como niña prodigio y estuvo rodeada de músicos profesionales.
Su carrera empezó a despegar cuando con sólo 18 años debutó en el Covent Garden de Londres en el rol de Amina en la ópera La Sonnambula de Bellini. Tanto fue el éxito que estuvo actuando 25 temporadas seguidas en el mismo teatro.
En su trayectoria artística llegó a visitar los teatros de ópera más famosos e importantes del mundo, incluso cantó en la Casa Blanca para el presidente Abraham Lincoln. Una gran cantante y además una mujer que consiguió ser la cantante mejor pagada de la historia. En su mejor época La Patti cobraba 5.000 dólares en oro por función. Incluso llegó a superar esta cifra en alguna ocasión, ganando 500.000 dólares por función en la temporada del 1888-89.
En la actualidad tenemos la suerte de que algunos de los archivos sonoros de su música se han conservado y sobretodo se encuentran disponibles a través de plataformas como YouTube. En este enlace se puede escuchar cómo era la voz de esta gran diva de la ópera.
En vuestra visita por el barrio gótico os recomendamos buscar esta joya escondida rodeada de objetos curiosos que podéis encontrar en el Museu Frederic Marès de Barcelona.