Si el Barça hubiera tenido Spotify desde el principio

El 29 de noviembre de 1899 el Barça se fundó como club de fútbol. Haciendo un ejercicio de imaginación, si en aquella época hubiera existido ya Spotify, ¿qué música sonaría como la más novedosa de ese año?, ¿qué música podrían haber escuchado los aficionados del momento? 

La playlist del Fútbol Club Barcelona

Jugando a este ejercicio de historia ficción hemos preparado una Playlist real con las músicas que se escribieron o estrenaron ese mismo año. Además, queremos  contarte algunos detalles de estas obras de la música clásica y aprovecharemos para hacer un viaje por la Europa de finales del siglo XIX a través de las composiciones del año en el que nació el Fútbol Club Barcelona.

Pablo Sarasate y su obra Introducción y Tarantella

Entre las aficiones conocidas del violinista y compositor Pablo Sarasate (Pamplona 1844 – Biarritz 1908) se encontraba otro juego un poco más sedentario que el fútbol, el mus. Durante sus estancias en el hotel La Perla de Pamplona era muy asiduo a este juego de cartas. En ese mismo año 1899, el gran virtuoso del violín, escribe la obra Introducción y Tarantella. Una partitura para violín solo y orquesta que posteriormente también se adaptaría para violín y piano. Es una obra muy compleja a nivel técnico. De hecho, el propio Sarasate hizo en 1904 una grabación en gramófono que nos da una pista de la velocidad pensada por el autor. A sus 60 años era capaz de llevar un tempo realmente vertiginoso. A parte de la velocidad, la obra incluye otros recursos técnicos que la hacen endemoniada: pizzicatos, dobles cuerdas, armónicos, arpegios. Vaya, todo lo que el propio Sarasate como violinista era capaz de tocar, lo acababa plasmando en sus obras.

Isaac Albéniz, compositor y pianista

Unos kilómetros más al norte, en París, se estrenó la versión para piano de la pieza Catalunya perteneciente a la Suite Espanyola Op. 47 de Isaac Albéniz (Camprodón 1860 – Cambo-les-Bains 1909). El compositor de Camprodon empezó a escribir este conjunto de piezas unos años antes, en 1886 y un año más tarde las agrupó en honor de la Reina Regente de España, María Cristina de Habsburgo. De la misma pieza existe versión para orquesta y también una transcripción para guitarra realizada por Miquel Llobet que se ha convertido en una versión de referencia para los guitarristas posteriores. 

Maurice Ravel, Pavana para una infanta difunta 

Ese mismo año en el que el Barça empezaba su andadura por la historia del fútbol, en el Conservatorio de París un joven estudiante llamado Maurice Ravel (Ciboure 1875 – París 1937) estaba atareado en otros asuntos. En este momento estaba centrado en escribir su ahora famosa y muy interpretada Pavana para una infanta difunta. Años más tarde, en 1910, Ravel publica la versión orquestal de esta obra que en origen era para piano sólo. En nuestra playlist hemos querido añadir las dos versiones, era cómo elegir entre papá y mamá. La partitura original estaba pensada para piano, pero no podemos dejar de lado la gran cualidad de orquestador que poseía Ravel. Sabía perfectamente como dar color a través de su propia paleta de sonidos, el timbre de los instrumentos. A la hora de elegir versión para nuestra playlist, hemos querido jugar con una anécdota que parece le sucedió a Ravel después de una interpretación de la Pavana a la que pudo asistir. El pianista tocó la obra con un tempo tan lento que el compositor exclamó que la pieza se llamaba “Pavana para una infanta difunta” y no “Pavana difunta para una infanta”. Todo un reto, interpretar la obra con un tempo lento, pero no demasiado. Hemos buscado la interpretación de la Pavana más rápida y la más lenta que hemos encontrado. ¡Juzgad vosotros mismos!

El enigma de Edward Elgar

1899 es también el año en el que le llegó la fama a un compositor británico hasta entonces poco conocido, Edward Elgar (Broadheath 1857 – Worcester 1934). Justo adquirió popularidad después de estrenar las Variaciones Enigma. En realidad, el nombre oficial de la obra es Variaciones sobre un tema original para orquesta Op. 36 “Enigma”. Elgar hizo ya en su época toda una estrategia de márquetin incorporando un enigma en cada una de sus variaciones. Según el compositor, dedicó la obra a “mis amigos retratados en ella”. Parece ser que la idea de escribir estas variaciones surgió de una manera casual e improvisada mientras imitaba con el piano cómo sonaría un tema si lo escribieran diferentes colegas. Haciendo como nosotros, un poco de historia ficción. De este juego al piano surgió toda la obra. Elgar orquestó las 14 variaciones y se produjo el estreno en junio de 1899 en Londres. Uno de los secretos de su éxito es que el compositor jamás desveló a quien hacía referencia cada variación.  Sin duda, a lo largo de todos estos años ha habido numerosas conjeturas y suposiciones. La mejor manera de intentar acertar es escuchar cada variación y tener en cuenta las pistas que sí nos dejó Elgar. Una de ellas nos desvela que la única persona que podría adivinar la solución era Dora Penny, amiga del autor que inspiró la variación número 10.

Nocturnes de Claude Debussy

Si realmente queremos viajar a través de la música a un universo poético, tenemos que mencionar en este recopilatorio el delicioso tríptico para orquesta y coro femenino titulado Nocturnes de Claude Debussy (Saint-Germain-en-Laye 1862 – París 1918). El propio compositor detalla en una nota de la partitura el sentido que quiso darle a la palabra Nocturno en esta obra. “… debe interpretarse en un sentido decorativo”. Explicaba que con el título hacía referencia a todas las diversas impresiones y a los efectos especiales de luz que sugiere el término. La obra está dividida en tres partes: Nuages (nuves), Fêtes (fiestas) y Sirenas.

Descubre la Playlist del Fútbol Club Barcelona al completo

La playlist no se acaba aquí, a parte de las obras que hemos descrito, ese mismo año se escucharon por primera vez en la historia, la Sinfonía núm. 1 de Jean Sibelius, el ragtime para piano Maple Leaf Rag de Scott Joplin o la marcha militar americana Hands Across de Sea del compositor John Philip Sousa

Y ya que hemos cruzado el charco, vamos a llegar hasta Boston para mencionar un acontecimiento muy importante para la historia de la música. En 1899, Beach estaba finalizando los últimos retoques de su Concierto para piano y orquesta en do#m Op. 45. Un año más tarde, la Orquesta Sinfónica de Boston estrenó la partitura bajo la dirección de Wilhelm Gericke y con la propia compositora al piano. Sí, Beach era Amy Beach y el hito de esta obra fue ser el primer concierto para piano escrito por una compositora estadounidense. 

Aquí os dejamos con la Playlist “Si el Barça hubiera tenido Spotify desde el principio…”