El 5 de mayo de 1959 a las 19.00h de la tarde se disfrutaba en Barcelona de una agradable temperatura de 17 grados. Tres horas más tarde se iba a producir un acontecimiento único y especial, el debut en el Gran Teatre del Liceu de la exitosa diva Maria Callas. ¿Cómo era la vida en la Barcelona del momento? ¿Qué más pasaba en la ciudad? ¿Qué lugares visitó la cantante?
Esa noche en Barcelona…
Viajamos a un martes del mes de mayo. Más de diez teatros de la ciudad tenían programadas diferentes funciones. En el Teatro Apolo estaba en cartel la frívola revista musical ¡Tócame, Roque! con la vedette Queta Claver. En el Teatro Comedia la compañía de Aurora Bautista interpretaban “La gata sobre el tejado de Zinc” de Tennessee Williams. También había previstas funciones en el Teatro Romea o en el Teatro Victoria. Todas estas representaciones tenían 2 sesiones, a las 18.15h de la tarde y a las 22.45 de la noche. La vida cultural de la ciudad acababa muy tarde.
A parte de la oferta teatral, el ocio cinematográfico no se quedaba atrás. En el Cine Capitol estaba triunfando la película “Secretaria para todo” con Carmen Sevilla de protagonista. En el Cine Tívoli se podía disfrutar de un éxito internacional, “Mi desconfiada esposa” con Gregory Peck y Lauren Bacall. Y en el desaparecido Cine Alexandra se proyectaba la comedia italiana “Adorables y mentirosas” de Nunzio Malasomma. Hoy este cine no existe como tal, pero aún se puede visitar el espacio que ocupaba la sala de proyección e imaginarnos como serían aquellas sesiones. La sala está situada en una famosa tienda de ropa en la Rambla de Catalunya con la calle Mallorca.
¿La Tebaldi o La Callas?
En el ambiente operístico de la ciudad, el público de entonces estaba entregado a la voz y el estilo de la soprano Renata Tebaldi. La relación de la cantante con Barcelona era idílica y estaba considerada la auténtica reina del Liceu. A pesar de la rivalidad existente entre los aficionados de la Tebaldi y de la Callas, la insistencia del empresario del teatro Joan Antoni Pàmies le llevó a conseguir uno de los acontecimientos más ambiciosos del momento, conseguir que Maria Callas cantase en el escenario catalán.
Según explicó el propio Pàmies a un periodista, la labor de convencer a la Callas venía trabajándola desde hace tres años y obtuvo el sí de la cantante sólo un mes antes del concierto. En esta misma entrevista el empresario del teatro menciona literalmente “La Callas la tengo en el bolsillo”. En el esfuerzo del teatro para cerrar el contrato se llegaron a hablar de cifras muy altas, 6.500 dólares de caché para la intérprete. Por tanto, el precio de las entradas tenía que aumentar y se establecieron entre las 50 pesetas (lo mismo que costaba una plancha para la ropa) y las 500 pesetas (lo mismo que costaba una estancia de dos días en la Costa Brava o un vestido de primera comunión.)
La llegada al Aeropuerto del Prat
Tres días antes del concierto Maria Callas tenía prevista su llegada a Barcelona. Por lo visto la cantante tenía intención de pasar unos días en la ciudad para conocer al público y saber “cómo dirigirles el mensaje de su arte”. Finalmente llegó al Aeropuerto del Prat un día antes del concierto. Venía de inaugurar en Madrid la temporada de ópera del Teatro de la Zarzuela. Viajaba con un extenso equipaje y con un maletín cargado de joyas valoradas en 20 millones de liras. Le acompañaban su marido Giovanni Battista Meneghini y su maestra y descubridora, la turolense Elvira Hidalgo. En el mismo avión también venía la polémica periodista Elsa Maxwell, que acompañó a la cantante en diferentes visitas y salidas que realizó por Barcelona.
La llegada a suelo catalán era todo un acontecimiento y a pie de pista tuvo un gran recibimiento. Le obsequiaron con un ramo de gardenias que agradó a la cantante. Entre las personas que la recibieron también se encontraba el famoso tenor Alfredo Kraus. Sabemos que se hospedó en el Hotel Ritz, ahora conocido como el Hotel Palace y que cuatro horas antes de su llegada, ocho hombres habían subido un piano a la suite regia del hotel.

La actuación en el Liceu
Pese al precio de las localidades, el teatro se llenó. Las entradas se agotaron muy rápido e incluso la reventa llegó a precios muy elevados. El público barcelonés, aunque era fan de La Tebaldi, estaba expectante por escuchar a La Callas.
El repertorio del concierto estuvo compuesto por arias de diferentes óperas, Don Carlo de Verdi, Mefistofele de Boito, la famosa “Una voce poco fa” de El barbero de Sevilla de Rossini, el vals de Musetta de La Boheme de Puccini, la escena final del 2 acto de Il Pirata de Bellini y la famosísima “Visi d’arte” de Tosca de Puccini. Justo en ese momento, desde el público se escucharon gritos de “Viva Tebaldi”.
La orquesta del Gran Teatro el Liceo dirigida por Nicola Rescigno fue la encargada de acompañar a la cantante. También interpretaron las oberturas de Der Freischutz de Weber, La forza del destino de Verdi y L’Italiana in Algeri de Rossini.
El público se mostró un tanto desanimado hasta que, en la segunda parte, la Callas consiguió meterse al público en el bolsillo.
Cuando el Liceu cierra, la noche continúa.
La vida cultural y de ocio de Barcelona acababa muy tarde y después de las funciones de ópera y de teatro el público solía acudir a algunos espacios elegantes de la ciudad que se convertían en “Punto de reunión a salida del Liceo”. Este es el texto que aparece en un cartel de La Pérgola. Era el restaurante de moda de la clase alta de Barcelona. En el año 2014 se derribó después de estar mucho tiempo en desuso. Estaba situado al lado del actual Caixa Forum en Montjuïc. Justo enfrente de la Font Màgica. Otro de los restaurantes famosos de la ciudad recuerda en su historia que la cantante estuvo allí. Se trata del restaurante Les 7 Portes, situado enfrente de la Lonja de Mar y que aún se puede visitar.
Continuará…Ah, tenemos pistas de que en 1974 la Callas volvió a visitar Barcelona, esta vez de incógnito. Al parecer quiso acompañar a su gran amigo y cantante Giuseppe di Stefano a una grabación que realizó con Montserrat Caballé. Pero eso es otra historia.