Tras una década cerrado, El Molino, el histórico music-hall del Paral·lel, ha reabierto sus puertas para recuperar el espíritu de un espacio icónico de la noche barcelonesa. Esta sala mítica, que durante décadas ha sido un símbolo del entretenimiento y la cultura en la ciudad, regresa con una nueva etapa que equilibra su legado con una oferta contemporánea y diversa, adaptada a los nuevos tiempos. Su reapertura no solo representa la recuperación de un espacio de gran valor patrimonial, sino que también supone un impulso para el panorama artístico de Barcelona, contribuyendo a revitalizar el Paral·lel como centro neurálgico de la escena musical y teatral.
Con una programación renovada, combina propuestas eclécticas que incluyen conciertos, espectáculos y un club nocturno, creando una experiencia que fusiona lo mejor del pasado con las tendencias más actuales. Su agenda acoge tanto a artistas consolidados como a talentos emergentes, reafirmándose como un escenario de referencia para la música y las artes escénicas. Con este nuevo capítulo, El Molino recupera su fuerza y su lugar en el corazón de la escena artística barcelonesa, consolidándose de nuevo como un polo de creatividad y expresión cultural.
Un edificio con más de cien años de historia
Inaugurado en 1898 como una taberna de marineros llamada La Pajarera, El Molino evolucionó hasta convertirse en uno de los espacios más emblemáticos del Paral·lel, una arteria cultural que durante décadas marcó el ritmo del espectáculo y la noche barcelonesa. Inspirado en el mítico Moulin Rouge de París, el local adoptó su nombre definitivo y se consolidó como uno de los grandes templos del cabaret, el music-hall y las variedades, convirtiéndose en un espacio imprescindible para artistas y espectadores de varias generaciones.
Además de ser un escenario de referencia, también se convirtió en un símbolo de la libertad de expresión y la transgresión, sirviendo como reflejo de los cambios sociales y culturales del siglo XX en Barcelona. Pero, a pesar de sus momentos de gloria, el local vivió varias etapas de decadencia, marcadas por crisis económicas y transformaciones urbanísticas que afectaron a la avenida del Paral·lel. Finalmente, en 2013 cerró definitivamente sus puertas, apagando una de las iconos más queridos del teatro de variedades. Su fachada roja, con las características aspas de molino, quedó como un recuerdo de un pasado lleno de luces e historias, esperando el momento de renacer.
Programación actual y espectáculos futuros
La programación del nuevo Molino apuesta por una oferta diversa, consolidándose como un espacio de encuentro para la música en vivo y para nuevas propuestas escénicas. Con una capacidad para 250 personas y un ambiente íntimo que recuerda a los clubs de jazz clásicos, busca una experiencia inmersiva donde la proximidad entre artista y público sea clave, ofreciendo actuaciones que favorezcan la interacción y conexión directa con la audiencia. El espacio, de hecho, cuenta con dos anfiteatros y una zona de mesas adaptables a pista de baile, ampliando así su versatilidad y permitiendo múltiples formatos de espectáculo.
El jazz, uno de los géneros con más tradición en la sala, tiene un papel protagonista, con una selección de artistas de primer nivel. La programación también incluye conciertos de flamenco, folk, rumba y soul, con artistas nacionales e internacionales como Richard Bona, Quimi Portet, Calexico, Fatoumata Diawara o Leonor Watling, entre muchos otros. Además, el local quiere consolidarse como el gran club de las músicas minoritarias de Barcelona, dando voz a géneros y artistas que a menudo no encuentran espacio en otras salas de la ciudad.
Además de la música, el establecimiento recupera su espíritu teatral e irreverente, acogiendo monólogos de 12 a 14 minutos en el Hilària Club de Comedia, las noches de los miércoles. Esta apuesta por la cultura multidisciplinar también se refleja en colaboraciones con festivales reconocidos como BarnaSants y Jazz I Am, que llevarán al Paral·lel algunas de las propuestas más estimulantes del panorama actual, ampliando así el impacto cultural del nuevo Molino.
Un nuevo espacio gastronómico y sesiones de club
Una de las grandes novedades de esta reapertura es la incorporación de una propuesta gastronómica y de coctelería de calidad, pensada para completar la experiencia de los espectadores y ofrecer una inmersión sensorial. Su oferta se inspira en locales icónicos como el Blue Note de Nueva York o el Ronnie Scott’s de Londres, con la voluntad de recrear el ambiente sofisticado y acogedor de estos referentes internacionales, fusionando música, gastronomía y coctelería en una experiencia única.
El servicio de bar y restaurante, sin embargo, solo está abierto durante los espectáculos, por lo que la única manera de degustar la propuesta de tapas creativas es apuntándose a alguno de los conciertos, sesiones o monólogos. A cargo de la propuesta está el equipo del restaurante JOK, con sede en el Eixample, conocido por saber combinar coctelería de autor con platos mediterráneos de alta calidad.
Cada concierto, además, da paso a un club nocturno, con sesiones como Disco Marisco e It’s Playtime!, a cargo de reconocidos DJs y selectores musicales. Este nuevo formato, que combina conciertos en vivo con sesiones musicales seleccionadas, convierte El Molino en un espacio cultural en constante movimiento, donde el espectáculo da paso a la fiesta y la noche se transforma en un viaje sensorial lleno de ritmo y creatividad.